Bibliofilia IV

84_charing_cross_firstEl Savage Landor llegó perfectamente y se abrió al punto él solo por un diálogo romano en que dos ciudades acababan de ser destruidas por la guerra y sus habitantes, condenados a morir en cruces, suplican a los soldados romanos que pasan que los atraviesen con sus lanzas y pongan fin a su agonía.  Será un consuelo volverme a Esopo y Ródope, y pensar que la precaución de ustedes no va más allá del hambre. Me encantan esos libros de segnda mano que se abren por aquella página que su propietario abría más a menudo. El dia que me llegó el ejemplar de Hazlitt, se abrió por una página en la que leí: “Detesto leer libros nuevos.” Y saludé como a un camarada a quiequiera que lo hubiese poseido antes que yo.

Helene Hanff

Un libro de cartas sobre libros convertido en objeto de culto y una película sobre bibliofilia convertida posteriormente en objeto de culto:

Wikinotas:

Bibliofilia (II)

Minotaure, 7 (1934)

Minotaure, 7 (1934)

Albert Skira, creador de libros de arte, de aquella espléndida revista que se llamó “Minotaure”, aseguró, en el catálogo que conmemoraba sus veinte años de editor, que un bello libro no es obra de una sola persona, sino el fruto del esfuerzo de todos aquellos que trabajan en su elaboración.  Son varios los artesanos que intervienen en la elaboración del libro y el esfuerzo es siempre de carácter colectivo.

Cada libro tiene su historia, independiente del autor y del tema que trata. Una historia referida a su edición.  Aquel libro que nació rico, que produjo seguramente un déficit en la contabilidad de la editorial, ahí está en una librería de última categoría, vendiéndose en lote con otros más modestos que corrieron igual suerte.  “Tres libros por diez pesos” reza el cartel, sin importar nombre de autor, título o tema.

Imprensa_AntigaEl libro, aún en estas condiciones, mantiene su secreto interior, su historia oculta y una especie de dignidad que lo semeja en esas librerías, donde se vende en promiscuidad con discos y otros objetos, a la de aquellos hidalgos venidos a menos que ostentan en el traje gastado la traza de las repetidas limpiezas de las tintoreras y que viven una segunda vida en la Corte de los Milagros de cualquier ciudad.

Luis Seoane, 1957

Anotaciones:

  • SEOANE, Luís, “Breve crónica en relación conmigo y las artes gráficas”, Segundo libro de tapas, Ediciones Bonino, Buenos Aires, 1957
  • Albert Skira, Editor de Arte (Vídeo)
  • Luís Seoane (wikipedia)

Bibliofilia I

Ante el libro, reconozco inmediatamente al hombre de cultura. No necesito saber su manera de entenderlo. Ni siquiera su manera de leerlo. Me basta ver su manera de manejarlo.

Hay ciertos movimientos, casi instintivos, que designan desde la infancia, a quien será más tarde hombre de cultura. Hay, al revés, forma de maltrato a los libros pronto denunciantes del bárbaro que leerá muy pocos o que los leerá sin provecho.

Véanme ustedes ese desatento que ha abierto el tierno volumen por la mitad, empuñando, a puño pleno, cada una de las dos porciones. Ahora lo lee y sus manos descansan en la parte alta de las hojas. Ahora lo deja y ha plegado una de éstas para dejar señal y recordar luego dónde ha quedado. Bien, pues yo os digo que, las páginas que tan ineptamente maneja ese grosero, no las llegará a entender.

Quien las entenderá y gozará es este otro, este enamorado que, sin darse cuenta, ha acompañado ahora con una ligera caricia de los dedos la apoyada atenta caricia del mirar.

Jamás entrará, estad seguros de ello, en los mejores alcázares del saber quien no conozca o no adivine esta verdad profunda. Los libros no son objetos inertes, sino seres animados.

Merecen la consideración, el respeto y, por decirlo así, la fraternidad que merecen los más delicados, los más sensibles, y también los más vindicativos entre los vivientes.

Eugeni D’Ors

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